AL DESCUBIERTO...!!!, Los Secretos OVNI Británicos

Publicado en por soviet

Durante décadas, investigadores, periodistas y entusiastas de ios no identificados en Gran Bretaña han exigido a sus autoridades la liberación de la información reunida por el Ministerio de Defensa en materia ufológica. Finalmente, tras largos años de espera, el gobierno de las islas ha dado luz verde a su publicación en Internet. ¿Qué revelan estos documentos hasta el momento secretos? ¿Ofrecen nuevas pistas sobre el enigma de los enigmas?

Al Descubierto

Los Secretos OVNI Británicos


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Según han informado los portavoces del Ministerio de Defensa británico, la decisión de la desclasificación se tomó a causa de la avalancha de peticiones de ciudadanos que, amparándose en la Ley de Libertad de Información, exigían la publicación del material OVNI acumulado por los militares. Fuentes del ministerio aseguraron que las miles de solicitudes recibidas estaban colapsando los departamentos correspondientes. Además, la medida también pretende acallar las voces de los círculos más conspiranoicos, empeñados en que el gobierno estaba ocultando información sobre «la verdad de los OVNIs». A este respecto, el investigador David Clarke -autor de varios libros de temática ufológica y colaborador de las autoridades en el procese?señalaba que la tramitación estaba siendo totalmente transparente. «Existen numerosas teorías conspirativas que han crecido en torno al interés militar sobre los OVNIs. Lo que vamos a ver en estos documentos son los hechos reales», aseguró.

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RENDLESHAM FOREST, EL ROSWELL BRITÁNICO

Años antes de que se iniciara el actual proceso de desclasificación, el Ministerio de Defensa británico tomó la decisión de «liberar», bajo el Acta de Libertad de Información, el expediente correspondiente al que es, sin duda, el caso más espectacular y mediático de todos los avistamientos de OVNIs acaecidos en suelo británico: el incidente del bosque de Rendlesham. Este increíble suceso tuvo lugar en dos noches próximas, a finales de diciembre de 1980, en las inmediaciones de las bases aéreas de Woodbridge y Bentwaters, en Suffolk, cedidas a la Fuerza Aérea estadounidense. En la primera noche, varios guardias que vigilaban las instalaciones observaron extrañados las evoluciones de unas misteriosas luces que se movían entre los árboles de un bosque cercano. En un principio creyeron que se trataba de alguna aeronave accidentada, pero cuando un grupo de hombres se internó en el bosque, tuvieron la oportunidad de ver un extraño objeto luminoso -de forma cónica y luces rojas y azules- que parecía estar muy cerca del suelo, quizá aterrizado. Según alguno de los testigos, el artefacto parecía ser «consciente» de estar siendo observado y desapareció antes de que pudieran acercarse hasta él. A la mañana siguiente, durante una inspección ocular, los militares dijeron haber encontrado huellas en el terreno. Dos días después, en las primeras horas del 28 de diciembre, una expedición en la que participó el teniente coronel Charles Halt volvió a observar extrañas luces en la zona, e incluso algunos rumores apuntan a que pudieron verse misteriosos seres durante el incidente. En la actualidad continúan las dudas sobre lo que realmente ocurrió en aquellas dos noches de diciembre de 1980.

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OTRAS DESCLASIFICACIONES

La reciente decisión del gobierno británico de desclasificar su información OVNI no es algo único, pues otros países lo han hecho en el pasado. En el caso de EE UU, hace años que es posible consultar en Internet, tanto en la página del FBI como de la CÍA, cientos de informes relativos a los no identificados. Cualquiera puede acceder a ellos en las direcciones: http://www.foia.cia.gov/ ufo.asp (documentos de la CÍA) y http://foia.fbi.gov/foiaindex/ufo.htm
(documentos del FBI). Del mismo modo, en 2007 las autoridades francesas comenzaron también a ofrecer en la Red los archivos sobre incidentes OVNI en territorio galo, en esta ocasión a través de la página web del CNES (el equivalente a la NASA en Francia). Sus archivos también pueden consultarse en: http://www.cnes-geipan.fr/. En el caso de España, el Ejército del Aire decidió dar a conocer los informes desclasificados sobre OVNIs en la década de los 90, en un polémico proceso. No es posible consultar los expedientes a través de Internet de forma oficial. Sin embargo, el «sitio» web del ufólogo Juan José Benítez cuenta con parte de estos informes (http://www.plane-tabenitez.com). Otras páginas de la Red (http://www.anomalia.org) también incluyen numerosa información referente al proceso español.

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TESTIGOS DE ÉLITE

El proceso de desclasificación, que se inició en mayo de 2008, ha puesto ya a disposición del público miles de páginas hasta ahora confidenciales, que corresponden a cientos de informes sobre otros tantos incidentes OVNI ocurridos entre 1978 y 1987. así como una serie de análisis de carácter científico y estadístico sobre las características y localización de los avistamientos, que incluyen ciertas conclusiones que veremos más adelante. El resto de casos, ocurridos desde la década de los años 50 del siglo XX y hasta fechas recientes, serán desclasificados poco a poco, en un proceso que se prevé durará unos tres o cuatro años.
Lo más destacado de todo este material es la existencia, entre las miles de páginas, de numerosos incidentes protagonizados por los llamados «testigos de élite» (policías, militares, pilotos y otros profesionales altamente cualificados), así como un porcentaje de sucesos a los que no se ha podido dar una explicación satisfactoria.
De cualquier modo, el Ministerio de Defensa hizo hincapié, al anunciar el inicio del proceso, que el interés del gobierno en el tema OVNI no tiene un carácter científico, sino que está enfocado desde el punto de vista de la seguridad nacional. «El Ministerio carece de otro interés o papel respecto a asuntos ufológicos, y no considera preguntas sobre la posible existencia de formas de vida extraterrestre», aseguraron fuentes gubernamentales.

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OVNIS Y MILITARES: UNA RELACIÓN DURADERA

En 1950, Gran Bretaña se vio sorprendida por una intensa oleada de avistamientos de «platillos volantes» que también se registró en otros países. En aquel entonces, varios altos oficiales de la época, como Lord Mountbatten -jefe del Estado Mayor de la Defensa y tío del príncipe Carlos, a quien introdujo en el mundo de la ufología- o Sir Henry Tizard -experto en la tecnología de radar- manifestaron su interés por el misterioso fenómeno, al que le atribuían un origen extraterrestre. Tras la guerra, Tizard pasó a ser asesor científico del gobierno, llegando a asegurar que no podían rechazarse los informes de avistamientos «sin antes realizar alguna investigación». Aquel interés y la delicada situación política generada por la recién nacida Guerra Fría fueron el germen para la creación de un equipo de
trabajo, bajo la tutela del Directorio de Inteligencia Científica, para que investigase los informes de fenómenos aéreos no identificados. Durante décadas, las actividades de este equipo de seguimiento -que realizó su labor entre 1950 y 1951- permanecieron en el más absoluto de los secretos. Fue en 2001 cuando se dio a conocer su existencia, desclasificándose entonces los documentos relativos a la cuestión, además de una correspondencia igualmente secreta entre el Ministerio del Aire y el mismísimo primer ministro, Winston Churchill. En estas cartas, Churchill se preguntaba: «¿Qué es todo este asunto de los platillos volantes? ¿Qué puede significar? ¿Cuál es la verdad?» Además, el gobernante urgía a su interlocutor en el ministerio a que le remitiera datos sobre la cuestión. Éste le respondió, con fecha de julio de 1952, informándole de la existencia del dossier realizado por el equipo de estudio. Dicho trabajo, compuesto por seis escuetas páginas, incluía descripciones de incidentes como el protagonizado por pilotos de la RAF (Real Fuerza Aérea) en la Base Aérea de Farnborough, quienes observaron el vuelo de objetos no identificados. A pesar de todo, la conclusión de aquel primitivo informe era que los OVNIs no existían, atribuyendo los avistamientos a confusiones, ilusiones ópticas o fraudes deliberados. A pesar del rechazo a los OVNIs de este primer estudio, una serie de sucesos ocurridos en distintos lugares, como la intensa oleada OVNI registrada en 1952 -que tuvo su cénit en la «invasión» de no identificados que sufrió Washington D. C.-, vinieron a dar un vuelco a aquella situación. Además, en septiembre de ese mismo año se produjo un importante incidente durante unas maniobras de la OTAN en la Base Aérea deTopcIiffe (Reino Unido). Dos pilotos observaron un extraño objeto plateado y circular sobrevolando uno de los hangares de la base, llegando incluso a perseguir a un caza de combate. Aquel suceso fue demasiado grave como para dejarlo pasar, por lo que el Ministerio del Aire desoyó las recomendaciones del informe del grupo de estudio y ordenó la investigación permanente de cualquier suceso OVNI. A partir de 1953, todos los informes sobre platillos volantes debían clasificarse como «restringidos», y se procedió a elaborar un «catálogo» anual de casos.

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La última declaración pública del gobierno sobre los OVNIs se produjo en 1979. Tras un debate en la Casa de los Lores, en el que Lord Clancarty -ufólogo y autor de varios libros sobre el tema- aseguró que el Ministerio de Defensa estaba ocultando la verdad sobre el fenómeno, el gobierno respondió a través de un antiguo oficial de la Marina y miembro del partido laborista, Lord Strabolgi: «En cuanto a contar al público la verdad sobre los OVNIs, la verdad es simple. Hay realmente muchos fenómenos extraños en el cielo y éstos son invariablemente denunciados por gente racional. Pero hay un amplio rango de explicaciones naturales para tales fenómenos». Junto al material desclasificado hasta el momento, el Ministerio de Defensa ha añadido un extenso estudio en el que ofrece informaciones de carácter científico y estadístico, incluyendo finalmente una conclusión sobre los datos que pueden extraerse de los informes acumulados. Así, encontramos gráficas que analizan el número de avista-mientos dependiendo de las distintas horas del día, de los días de la semana, meses o años. Además, se analizan también las formas descritas por los testigos (discoidales, en forma de puro, triangulares) y se señalan los lugares en los que se han producido más avistamien-tos, con la intención de averiguar la posible existencia de «puntos calientes». Tras toda esta avalancha de cifras, descripciones y gráficas, la conclusión del Ministerio es clara: no hay evidencias que permitan pensar en un origen extraterrestre del fenómeno, y estos sucesos no constituyen una amenaza para la seguridad nacional. Una conclusión que no comparte el investigador Nick Pope: «Estos archivos no prueban que hayamos sido visitados por extraterrestres. La mayoría de los OVNIs pueden explicarse como errores de identificación de luces de aeronaves, satélites, meteoros, estrellas y planetas. Pero un pequeño porcentaje es más difícil de dilucidar e incluye aquellos OVNIs vistos por oficiales de policía, pilotos de aerolíneas comerciales y personal militar, o casos de objetos detectados en el radar. Tales incidentes me han convencido de que, sea lo que sea el fenómeno OVNI, genera importantes problemas de defensa, seguridad nacional y seguridad aérea».

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LOS MEJORES CASOS

Aunque las miles de páginas desclasificadas están constituidas en su mayor parte por fríos informes, algunos de los sucesos dados a conocer resultan de gran interés. Entre ellos se encuentra un caso ocurrido el 25 de diciembre de 1985 en Horsell, al sur de Londres. Aquel día, poco después de la medianoche, varios oficiales de policía fueron testigos de la aparición y posible aterrizaje de un extraño objeto en la zona. El incidente impactó profundamente a los agentes, quienes realizaron un informe sobre lo ocurrido. Sin embargo, temieron no ser tomados en serio, pues casualmente la localidad aparece reflejada en la novela La guerra de los mundos de H. G. Wells. Por este motivo, los agentes decidieron añadir una nota en su atestado: «Informe genuino. Dos oficiales competentes ligeramente incómodos». Otro caso, igualmente protagonizado por policías, se produjo en Ed-ware, al norte de la capital británica. En junio de 1984, y tras la llamada de una vecina, éstos pudieron observar durante una hora, con ayuda de prismáticos, un artefacto con forma de esfera blanca, atravesada por un «cinturón» de luces azules y rojas que parpadeaban. «El objeto se movía erráticamente de lado a lado, de arriba hacia abajo», declaró uno de los policías en el correspondiente informe. Además de los dos sucesos anteriores, existe otro avistamiento registrado en los informes desclasificados mucho más espectacular, que involucró a varios controladores aéreos y a la tripulación de un avión comercial. El caso tuvo lugar el 19 de abril de 1984, en un aeropuerto al este de Inglaterra cuya localización exacta se ha omitido para preservar la identidad de los testigos.

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Aquel día, mientras el operador de la torre de control daba instrucciones a una aeronave para que aterrizara en la pista 22, los controladores observaron que un grupo de luces muy brillantes y sin identificar comenzaba a descender hacia una de las pistas del aeropuerto, a pesar de que nadie había autorizado aquella maniobra. Las evoluciones de las misteriosas luces sin identificar también fueron vistas, al mismo tiempo, por la tripulación de un avión comercial que estaba a punto de tomar tierra en ese momento. «Todo el mundo se dio cuenta de que aquel objeto era un no identificado», describió uno de los testigos. Según el testimonio de todos los observadores, aquellas luces descendieron a gran velocidad hasta tocar el suelo en la pista 27, para luego marcharse a una «velocidad terrorífica», siguiendo una trayectoria casi vertical. Precisamente, este incidente es uno de los más creíbles para el investigador David Clarke. «Estaban absolutamente asombrados. Era un objeto brillante y circular, con luces de colores diferentes y parpadeantes. El informe procede de gente muy cualificada, y es uno de los pocos que sigue sin explicación», aclaró.

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SIN RESPUESTAS

Un detenido repaso a la información desclasificada hasta el momento por el gobierno británico deja claro que no hay rastro de evidencias extraterrestres en los documentos hasta ahora secretos, para pesar de ufólogos y entusiastas OVNI. La mayoría de los casos no poseen un alto grado de extrañeza y pueden explicarse más o menos fácilmente por las habituales confusiones e ilusiones ópticas que se descubren en la mayoría de catálogos ufológicos civiles y militares. Sin embargo, como ocurre con los OVNIs reportados en todo el mundo, alrededor del 10% de los episodios sigue sin explicación. Por otra parte, la desclasificación británica se produce en un momento en el que los avistamientos OVNI no dejan de aumentar en el Reino Unido -a pesar de la aparente inactividad en la buena parte de los países europeos-, como si el fenómeno se empeñase en llevar la contraria a las conclusiones de los militares. De una forma u otra, es evidente que las irrupciones de extrañas luces y objetos en los cielos seguirán interesando a los departamentos de Defensa de todo el mundo. Y, como ocurrió en la década de los 50 con el incidente de Topcliffe, no sería extraño que un nuevo episodio de características espectaculares hiciera cambiar de idea a las autoridades de las islas británicas...



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