JUANA DE ARCO, Las claves legales de su condena

Publicado en por soviet

Todo hace sospechar que una "mano negra" dirigió el proceso de anatematización contra la Doncella de Orleans. Después de analizarlo, parece claro que sus enemigos deseaban deshacerse de ella al precio que fuera. Y Juana, fiel a su misión supuestamente divina, acabó sobre una pira de leña. ¿Qué triquiñuelas legales utilizaron sus adversarios?

JUANA DE ARCO

Las claves legales de su condena...


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Ella murió a los 19 años.
500 Años después su leyenda sigue viva.
¿Quién nos recordará a nosotros en 500 años más?



Se ha dicho mucho sobre Juana de Arco. sobre su heroica vida y su tormentoso final, sin embarco, en esto articulo no pretendemos analizar su figura, sino el proceso legal que la condujo a la hoguera. Después de sus hazañas . Juana se convirtió en alguien peligroso y resulta lógico pensar que sus enemigos estaban deseosos de acusarla de herejía. No sólo pretendían eliminarla, sino desacreditarla y demostrar al pueblo que Juana de Arco no era -como ella ufirmaba- una eviada de Dios, sino más bien un instrumento del Diablo. ¿Por qué? Esta claro que si Juana se comenta en una aliada del Diablo el rey Carlos VII, a quien ella había defendido con tanta vehemencia y entrega, se había alzado con el trono de manera ilegítima.

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SABÍAS QUE...

...Juana de Arco fue declarada culpable de herejía? Ademas, se le recriminó que intentara provocar un cisma en la Iglesia, que se cortara el cabello, que practicara la hechicería y que vistiera prendas de varón.

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La Doncella de Orleans, una vida entregada a Dios

Juana de Arco era una muchacha campesina nacida probablemente a comienzos de 1412 en Donremy (Lorena, Francia). Con 13 años oyó voces supuestamente divinas que le ordenaban buscar al delfín Carlos en Chinon, poner a su disposición una tropa, liberar la ciudad de Orleans del asedio de los ingleses, hacer coronar al delfín como legítimo sucesor del trono en Reims y expulsar a los ingleses de Francia. Convencida de la importancia de su misión, la Doncella abandonó su hogar paterno, llegó a Vaucouleurs y expuso su plan al jefe del distrito de Baudricourt. Tras algunas dudas, éste accedió a su petición y la dotó de un caballo y de escolta, con los que llegó sana y salva a Chinon, lugar en el que se encontraban el delfín y su Corte. Tras largas indagaciones e interrogatorios Juana consiguió convencer al rey y a sus consejeros eclesiásticos y laicos de la veracidad de su mandato divino, hasta tal punto que el monarca puso a su disposición todo un ejército.
Prácticamente de un golpe de mano levantó el sitio de Orleans. La victoria sobre los ingleses y los borgoñones le abrió el camino a Reims, donde el rey Carlos Vil fue coronado el 17 de julio de 1429.
Tras este éxito. Juana quiso proseguir la liberación de Francia de los ingleses, mientras que el rey y sus consejeros, cada vez más cansados de luchar, optaban por la negociación. Juana continuó batallando con el apoyo de una multitud de fieles, pero cada vez con menos éxito. Su intento de ocupar París fracasó y, finalmente, fue apresada durante el asedio de Compiégne en mayo de 1430. Tras su rehabilitación, fue beatificada en 1909 y fue canonizada en 1920 por el papa Benedicto XV.

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EN BUSCA DE PRUEBAS

Sin embargo, a los ingleses y a los franceses afines a los enemigos de la Doncella (los borgoñones y la poderosa
Universidad de París) no les resultó fácil reunir las pruebas necesarías para inculparla, ya que, como sostiene el investigador Gerd krumeich. la heroína no sólo realizó fantásticas hazañas militares, sino que durante el proceso por herejía al que fue sometida en Rúan en 1431, se defendió con elocuencia, poder de convicción, actitud e inteligencia. Su ligura fascina desde entonces a historíadores, juristas y poetas. Cuando fue conducida ante el tribunal de la Inquisición fue interrogada por Pedro de Canchón. el infame y ambicioso obispo de Beauvais, que actuaba en favor de Inglaterra. Juana le dedico una de sus respuestas mas brillantes durante la primera sesión del proceso, que si» celebró el 21 de febrero de 1431. Cuando intentaron que prometiera que no tratara de huir la joven contestó: "Todo preso tiene derecho a huir".
Y es que Juana estaba convencida del valor de su misión, que consideraba "divina". y se sentía apoyada por los "consejos" que presuntamente le proporcionaban las voces que escuchaba. Analizando su causa desde el punto de vista jurídico, se demuestra una y otra vez, que se trato de un proceso de anatematización en el que sus acusadores intentaron que expresara su superstitio a través de tretas y utilizando razona mientes teológicos. Por ejemplo, se le reprochó haber cometido pecado mortal al atacar París en un día festivo, en contra del derecho vigente en aquellos años. Pero Juana apenas se inmutó y contestó: "Si he cometido un pecado mortal, a Dios le corresponde decidir sobre ello y a mí confiarme a Dios y a un sacerdote en el confesionario".

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UNA MUJER ARROGANTE

El desarrollo del proceso evidencia que existió un conflicto entre una persona convencida de ser la portadora de una misión divina y los intereses de la institución eclesiástica. No se trata de que Juana rechazara a la Iglesia, puesto que afirmaba de manera expresa peitrnt--cer a ella y las voces que decía escuchar no estaban en desacuerdo con el estamento eclesiástico. Así, ante la exigencia del juez de someterse sin condiciones a la decisión de la Iglesia, respondió con una frase categórica: "No se podrá demostrar que haya hecho algo que atente contra la fe cristiana".
La actitud arrogante que mantuvo a lo largo de todo el juicio causó sorpresa e irritación en los representantes de la ecclesia militans y, de hecho, fue a la postre uno de los factores que la condujeron a la hoguera. La sentencia fue tajante: "En el nombre del Señor. Amén. Cada vez que la fe errónea contagia con su pestilente veneno a un miembro de la Iglesia y se transforma en Satanás dentro de un miembro, ha de impedirse con celo ardiente que el peligroso contagio invada a otros miembros del cuerpo místico de Cristo (...). Por ello, declaramos nosotros, Pedro, por la misericordia divina obispo de Beauvais (...) a vos, Juana, llamada comúnmente La Doncella, apóstata, idólatra, hechicera (...) Con esta sentencia declaramos que hemos juzgado sobre vos, que como un miembro gangrenoso sois excluida de la unidad de la Iglesia y arrancada de su cuerpo para que no contagiéis a los otros miembros y que seréis entregada al brazo secular". El "brazo secular" eran en este caso los ingleses, en cuyo poder estaba la ciudad de Rúan. Y éstos condujeron a Juana a la hoguera sin más debates. La joven murió devorada por las llamas el 30 de mayo de 1431.

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El PROCESO DE REHABILITACIÓN

En 1450 Carlos VII -reconocido, entre tanto, como rey en toda Francia- puso en marcha el Procés en nullité de la condamnation, es decir, la revisión de la anatematización de Juana de Arco, que tuvo un carácter político. En este caso, lo que realmente se intentaba demostrar, más que la inocencia de Juana, era la legitimidad del monarca ante el mundo entero. Había que dejar claro que éste no debía su trono a una hereje ni, por tanto, al demonio. Durante los años 1455 y 1456 se interrogó a una serie de testigos procedentes de los diferentes lugares en los que vivió Juana y, tras una larga investigación, su figura lúe solemnemente rehabilitada.
Mientras que las actas del proceso de anatematización no ftjeron tenidas en cuenta por los historiadores, sí se hicieron una serie de copias, por el contrario, de las actas de rehabilitación, que quedaron asociadas a la historiografía clásica desde el siglo XVI. En dicha documentación Juana de Arco es sólo un "instrumento" que Dios envió para elevar al rey y demostrar al mundo que su gracia también alcanzaba a la monarquía francesa.
En la exaltación del proceso de revisión se manifiesta, no obstante, un poso de crítica hacia la Doncella de Orleans que se apoya en fuentes más antiguas y que predominó durante mucho tiempo tras el proceso de revisión. La cuestión era
saber si Juana había actuado de manera justa al no poner fin a su lucha tras la coronación del rey en Reims o si había sido culpable de actuar con orgullo y falta de respeto, traspasando los límites que Dios le había impuesto. Hoy esta cuestión puede parecernos secundaria, pero si Juana de Arco sólo recibió el supuesto encargo de Dios de ayudar al rey para recuperar su derecho, seguir batallando por éste hasta su consagración en Reims implicaba mostrarse arrogante y tentar a Dios. Por tanto, para muchos Juana no siguió el dictado de las voces y por eso tuvo que afrontar un final tan amargo. Si seguimos este mismo razonamiento, veremos que su encarcelamiento y su muerte en la hoguera constituyeron un castigo destinado a purificar su alma.

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OTRAS INTERPRETACIONES

Por otra parte, existe una segunda tradición no tan favorable a la monarquía que compite con la que acabamos de exponer. Esta segunda hipótesis defiende que Juana actuó con petulancia obligada por el rey y sus consejeros, que no querían renunciar a un "instrumento" tan magnífico. Existen indicios de que esta postura fue un eco oportunista que quizá sirvió para criticar a Carlos VII y a sus consejeros. Ambas interpretaciones se utilizaron entre los siglos XVII y XIX según los intereses de cada cual. Sin embargo, hoy las tenemos en cuenta en la medida en que las confirman otras fuentes pero siendo conscientes de su parcialidad. Es importante recordar un tiempo en el que el
estudio del proceso de anatematización de Juana de Arco sirvió como declaración de guerra a la tradición monárquica. Pero, con total independencia de este sesgo político e ideológico, el análisis de las actas del proceso de anatematización ha permitido construir una versión más cercana a la realidad de la Doncella de Orleans.



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