La Bruja de Bell, historia paranormal

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Hubo una vez un fantasma o entidad maligna y mentirosa que atormentaba a un hombre llamado John Bell en Adams, Tennessee. John era un hombre de bien, un hombre apegado a las leyes de Dios y era dueño de una próspera hacienda que tenía más de 1,000 acres en el Condado de Robertson.

John estaba casado y era padre de 8 hijos. En 1817 un día mientras recorría su hacienda y supervisaba a sus esclavos John vio una criatura espectral que tenía el cuerpo de un perro y la cabeza de un conejo. John le disparó varias veces con su escopeta pero la criatura fue solamente traspasada por las balas.

A partir de ese día y durante los siguientes años la familia de John Bell sufrió todo tipo de apariciones.

Para empezar, esa noche después de haber visto al perro-conejo, en la casa de John Bell empezaron a escucharse ruidos y toquidos como si hubiera alguien afuera de la casa que quisiera entrar. Se escuchaban también gemidos, llantos y arañazos como si algunos animales con garras quisieran entrar. Durante los siguientes meses la familia apenas pudo dormir porque por las noches les jalaban las cobijas, el cabello, les movían la cama y a una de las hijas de John Bell incluso la picotearon y la golpearon tanto que amanecía con arañazos y moretones.



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El fantasma, sin embargo, era comunicativo y en una ocasión les dijo que era el espíritu de una persona que había sido asesinada y enterrada en el bosque. En otra ocasión les dijo que era el espíritu de un viajante que había muerto tratando de encontrar un tesoro y les dijo a los niños de Bell en donde estaba el tesoro. Al día siguiente los hijos del hacendado corrieron al campo guiados por el fantasma y buscaron afanosamente sin encontrar nada. Esa noche se oían las carcajadas del fantasma que se burlaba de la credulidad de los niños.

Sin embargo, en una ocasión el fantasma les dijo que era el espíritu de Kate Batts, una mujer con quien John Adams había tenido tratos de negocios y con quien había discutido y peleado por que dichos negocios no fueron favorables para ella. Ante muchos testigos Kate había jurado vengarse de John Adams por la afrenta recibida. A pesar de que durante los años que el fantasma se empezó a aparecer Kate Batts todavía vivía, la gente del pueblo empezó a llamar "Kate" al fantasma y así quedó identificado como Kate, la Bruja de Bell
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Kate empezó a aparecerse a muchas más personas del Condado de Robertson a quienes les decía que iba a atormentar a John Bell hasta que éste muriera y a quienes les hacía predicciones que posteriormente resultaron ser ciertas.

La fama de la Bruja de Bell creció tanto que atrajo a las autoridades y a los estudiosos de los fenómenos paranormales. El General Andrew Jackson, (quien años más tarde fuera presidente de los Estados Unidos de 1829 a 1837), decidió mandar a un exorcista profesional o cazador de brujas quien viajó en un carruaje rumbo a la hacienda de John Bell pero justo cuando iba llegando a los alrededores de la hacienda, las ruedas del carruaje se atoraron y éste ya no pudo avanzar. Cuando las personas adentro del carruaje estaban buscando la causa del atoramiento, la voz de Kate se manifestó e hizo una cita para aparecerse esa noche en la cabaña de madera de la hacienda de Bell. Una vez que su voz dejó de sonar, las ruedas volvieron a girar y el carruaje pudo concluir su recorrido.



En la actualidad, muchos estudios y libros serios se han escrito documentando estos hechos y en Adams, Tennessee se hace un festival anual llamado KateFest en donde se cuentan historias, se intercambian experiencias y se dan cita los expertos y los aficionados a los fenómenos paranormales.




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