Extrañas nubes en el límite con el espacio

Publicado en por soviet

Recientemente, los astronautas de la Estación Espacial Internacional fotografiaron extrañas nubes de color azul eléctrico que se encontraban ubicadas en el límite con el espacio


Imagen IPB


En el espacio, no quite la vista de la ventana. Nunca se sabe qué se podría ver.

El mes pasado, los astronautas de la Estación Espacial Internacional (EEI) presenciaron un hermoso despliege de nubes nocturnas brillantes. El 22 de julio, la estación se encontraba localizada a aproximadamente 340 km sobre la parte oeste de Mongolia, cuando la tripulación captó esta imagen:

El científico atmosférico Gary Thomas, de la Universidad de Colorado, ha visto miles de fotos de nubes nocturnas brillantes (NLC, por su sigla en idioma inglés) y afirma que esta es una de las mejores. "Son hermosas", dice. "Y esto precisamente muestra lo alto que en verdad se encuentran estas nubes —en el límite mismo con el espacio".

Él estima que la banda de color azul eléctrico estaba ubicada a 83 km sobre la superficie de la Tierra, una altura superior al 99,999% de la atmósfera de nuestro planeta. El cielo a esa altura es de color negro como el espacio. Este es el reino de los meteoros, de las auroras de elevada energía y de los satélites que se desintegran.

¿Qué están haciendo esas nubes allí arriba? "Eso es lo que estamos tratando de averiguar", dice Thomas.

La gente observó las primeras NLC al final del siglo XIX, después de la erupción del Krakatoa, en 1883. El extraordinario volcán indonesio lanzó columnas de ceniza a más de 50 km de altura hacia la atmósfera de la Tierra. Esto produjo espectaculares atardeceres y, por un momento, logró que mirar el crepúsculo se convirtiera en un pasatiempo en todo el mundo. Una tarde de julio de 1885, Robert Leslie, de Southampton, Inglaterra, vio delgados filamentos azules en el cielo mientras oscurecía. Él publicó sus observaciones en la revista Nature y entonces se le acreditó el descubrimiento de las nubes nocturnas brillantes.

Los científicos del siglo XIX estimaron que las nubes eran alguna curiosa manifestación de las cenizas volcánicas. Sin embargo, tiempo después de que el Krakatoa había lanzado las cenizas, las NLC permanecían en el cielo.


"Es un enigma", dice Thomas. "Las nubes nocturnas brillantes no sólo persistieron, sino que también se dispersaron". Al comienzo, las nubes estuvieron limitadas a latitudes por encima de los 50o; para poder verlas, era necesario viajar a lugares como Escandinavia, Siberia o Escocia. No obstante, en los últimos años, han sido vistas desde latitudes medias como Washington, Oregón, Turquía e Irán:

"La aparición que tuvo lugar este año sobre Irán (fotografía de arriba) fue espléndida", dice Thomas. Las nubes persas aparecieron el 19 de julio, apenas algunos días antes del paso de la EEI, y fueron fotografiadas desde una latitud de 38o N. "Esto es bastante al Sur", dice.

Actualmente, el origen y la dispersión de estas nubes es un misterio. ¿Podrían ser señales de un cambio climático? "Los primeros avistamientos coinciden con la Revolución Industrial", menciona Thomas. "Pero la conexión es controvertida".

La NASA está investigando. El satélite AIM (Aeronomy of Ice in the Mesosphere o Aeronomía del Hielo en la Mesosfera, en idioma español), lanzado en el mes de abril de 2007, está ahora en órbita polar desde donde puede monitorear el tamaño, la forma y la composición del hielo de las NLC. La misión se encuentra aún en sus etapas iniciales, pero ya se han aprendido algunas cosas. Thomas, quien es un investigador adjunto del satélite AIM, destaca:

1. Las nubes nocturnas brillantes aparecen durante todo el verano polar, están ampliamente distribuidas y son muy variables en períodos de horas a días. Una película, hecha con fotos que exhiben los cambios diarios detectados por el satélite AIM, muestra la temporada 2007 de las NLC desarrollándose sobre el polo norte: [ver la película]

2. Hay una considerable población de nubes resplandecientes invisibles. Thomas explica: "Las NLC están hechas de minúsculos cristales de hielo, que miden de 40 a 100 nanómetros de ancho —este es precisamente el tamaño correcto para dispersar las longitudes de onda de color azul que provienen del Sol. Esto ya se conocía antes de que entrara en acción el satélite AIM. La nave espacial ha detectado otras poblaciones de cristales de hielo mucho más pequeños (< 30 nm) que no dispersan demasiado la luz del Sol". Las nubes compuestas por estos cristales son fugitivas y difíciles de ver, pero constituyen una pieza clave de toda esta escena.


3. Algunas de las formas de las nubes nocturnas brillantes, captadas por primera vez mediante las cámaras del AIM, se asemejan a las formas de las nubes troposféricas que se encuentran cerca de la superficie de la Tierra. Los miembros del equipo científico del AIM han descripto las similitudes como "sorprendentes". La dinámica del clima en el límite con el espacio podría no ser tan diferente a la terrestre, como se supuso anteriormente.


Imagen IPB


Estos hallazgos son nuevos e importantes, pero aún no resuelven los misterios centrales:

¿Por qué las NLC aparecieron por primera vez en el siglo XIX?

¿Por qué se dispersan?

¿Qué está haciendo el hielo en una capa tan rarificada, en la parte superior de la atmósfera, y que es millones de veces más seca que el aire del desierto del Sahara?

El AIM acaba de recibir una extensión del plazo, de 3 años (desde 2009 a 2012), para continuar con los estudios. "Creemos que más tiempo en órbita y más datos van a ayudarnos a responder estas preguntas", dice Thomas.

Mientras tanto, este es un hermoso misterio. Sólo pregunte a cualquiera que se encuentre en el límite con el espacio.

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