Descubren brutal colisión de exoplanetas rocosos

Publicado en por soviet

Telescopio espacial Spitzer ha detectado evidencias de un choque de planetas extrasolares, en estrella de la constelación del Pavo.

El artefacto ha observado recientemente la estrella HD 172555, y los datos obtenidos resultaron ser bastante peculiares. Este cuerpo estelar se encuentra a 100 años luz de la Tierra, y se estima que posee una edad de 12 millones de años. Si comparamos esta edad con la del Sistema Solar (4.500 millones de años), se concluye que se trata de una estrella bastante joven.


Imagen IPB
La peculiaridad de los datos de la estrella HD 172555 sería debido a la existencia de un evento de colisión entre dos planetas rocosos. Uno del tamaño de Mercurio y el otro del de la Luna (NASA).


El objetivo de la investigación era establecer las abundancias químicas de ese sol, pero al analizarse los datos, las cantidades de químicos resultaron bastante inusuales. Al encontrarse con estos datos, el investigador Carey M. Lisse - del Johns Hopkins University Applied Physics Laboratory (JHUAPL) - se dio cuenta de que correspondían a la superposición de los datos de una estrella normal y joven, con los de restos de una colisión de cuerpos muy masivos y rocosos.

Al desarrollar esta idea, Lisse pudo calcular que los cuerpos implicados en el choque corresponden a uno del tamaño de Mercurio y el otro al tamaño de la Luna. Específicamente, lo que se pudo inferir de los datos fue la existencia de un mineral bastante raro, llamado 'tectita', el cual sólo puede puede generarse con grandes impactos de cuerpos rocosos. Este corresponde básicamente a lava de roca, enfriada muy rápidamente.

Estos trozos de tectita no estarían solos, sino que se encontrarían 'aderezados' con roca vaporizada. Ambos componentes, según Lisse, llevan a concluir inequívocamente la existencia de un choque planetario en HD 172555. El científico y sus colegas indican que la colisión debió ocurrir a una gran velocidad, lo que provocó que parte de la roca se fundiera, y la parte restante literalmente se vaporizara.

Este fenómeno es muy difícil de captar justo a tiempo, dado que dura muy poco, y tal vez es clave para la formación de planetas y lunas. El equipo de investigadores se atreve a especular que algún evento similar, a gran escala, fue el que finalmente separó a la Tierra de la Luna, durante la fase primitiva de nuestro Sistema Solar.

Spitzer había presenciado en ocaciones anteriores el choque de asteroides rocosos, pero nunca había visto algo como esto. La presencia de roca vaporizada revela la brutalidad del final de las existencia de los planetas extrasolares implicados en el evento.

El estudio permitirá entender de mejor forma cómo ocurren colisiones entre cuerpos planetarios rocosos, durante la evolución de los sistemas solares que los albergan.

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