LEYENDAS URBANAS, El origen de las historias míticas

Publicado en por soviet

EN TODAS LAS CREENCIAS Y RELIGIONES se ha dado forma a historias ficticias con elementos sobrenaturales; algunas son simples anécdotas que cautivan y atemorizan a quienes las leen o las escuchan. De la antigua Mesopotamia a las modernas leyendas urbanas, esos relatos estimulan la imaginación y despiertan la curiosidad.

Leyendas urbanas

EL ORIGEN DE LAS HISTORIAS MÍTICAS



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La mayoría de las leyendas parten de un hecho real que experimenta una serie de transformaciones en el curso de los siglos. Se transmiten de una generación a otra y sufren modificaciones, agregados, supresiones o adaptaciones locales. Así, se dice que son una creación colectiva y la expresión misma de la cultura y el espíritu de un pueblo.
Las leyendas tienen diferentes temas centrales. Algunas se relacionan con comunidades, monumentos o fenómenos cuyo origen pretenden explicar. A partir de un núcleo la historia crece con las distorsiones voluntarias de sus narradores o los deslices en la narración producto de equívocos, malas interpretaciones o exageraciones que se acumulan con el paso de los siglos. Por otra parte, han dado origen a un fértil género literario, la literatura fantástica, caracterizada por su apelación a los elementos maravillosos.
La inclinación a dar vuelo a la fantasía recorre las diferentes épocas de la humanidad, desde el surgimiento de las primeras culturas hasta nuestro presente tecnológico. Aunque las explicaciones científicas han desterrado muchos de los mitos primitivos sobre la creación, la voluntad de comprender la realidad mediante la imaginación se mantiene viva. De esta manera, vemos renacer viejas leyendas que sólo adquieren nuevas formas y se adaptan a otras realidades. Pueden existir dentro de un pensamiento religioso, como las abundantes leyendas de los santos católicos, pero también al margen de éste, como las cientos de historias sobre fantasmas, apariciones y objetos mágicos.
Los elementos centrales de muchas leyendas ya estaban presentes en la remota cultura de Mesopotamia, y en las aborígenes de Oceania, basadas en relatos para explicar fenómenos de importancia. Con el paso de los siglos las historias se volvieron cada vez más refinadas, como las exquisitas descripciones del folclor chino. Las grandes religiones del mundo, como el catolicismo, incorporaron a su discurso tradiciones legendarias: la Biblia abunda en relatos sobrenaturales y el Nuevo Testamento tampoco está exento de ellos. Las culturas de América concibieron sus propios relatos que luego se fundieron con los que conocieron después de la conquista. Las leyendas coloniales de México se cuentan entre las piezas más disfrutables del género e incluyen a uno de los personajes legendarios de mayor impacto y presencia en el folclor internacional: la Llorona y su lamento que hasta la fecha se escucha en diversas ciudades del mundo. Un aspecto por demás curioso de esta dinámica es que hoy estamos tejiendo las leyendas del futuro y transformando las del pasado. Lo queramos o no, transcurrido el tiempo, con seguridad seremos leyenda y allí estarán nuestros fantasmas para comprobarlo.

01 - Terror en Mesopotamia


Los habitantes de Mesopotamia estaban convencidos de la existencia de espíritus malignos; éstos podían ser los demonios de su religión o las almas de las personas que habían fallecido. Para mantener a estos entes en calma, era indispensable que los pobladores ofrecieran constantemente ofrendas en objetos, alimentos, animales y bebidas. En caso de que éstas no los satisficieran, regresaban de la tumba para acechar y perturbar a los vivos.
De acuerdo con varias leyendas de esa cultura, los entes ingresaban al cuerpo de las personas a través del oído y les causaban graves enfermedades para las que no era sencillo hallar una cura efectiva. Alrededor del año 2000 a. C. también se multiplicaban las historias sobre personajes investidos de poderes mágicos capaces de provocar la ruina de sus enemigos con sólo desearlo. La única alternativa para impedirlo era el uso de sellos cilindricos que . eran manipulados mientras se pronuncia- I ban conjuros mágicos. Las leyendas de ese estilo se multiplican. Las brujas reali- 1 zaban pequeños modelos o imágenes de I sus víctimas para dañarlas aun a gran- C des distancias. Era común quemarlos flf y pronunciar maldiciones contra ellos. Las personas que se creían víctimas de un hechizo recurrían a exorcistas que trataban de identificar la causa del problema; por lo general ésta era alguna mala acción cometida. La curación seguía un peculiar método, que consistía en transferir la maldición o la enfermedad al cuerpo de un animal, que a veces moría sacrificado.



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LA IRA EN SUS MANOS. Alrededor del año 3000 a. C. Enlil -en la imagen- fue considerado el más poderoso de los dioses de Mesopotamia. Decían que él influía en la vida diaria de los habitantes.

02 - La dama de Cheltenham

Cientos de mitos en el mundo comparten elementos y anécdotas comunes; uno de los casos más peculiares es el de la Llorona, el fantasma de las calles de México. En el folclor chileno también se le llama la Llorona, y en el checo hay una figura muy semejante, conocida como 'la Llorona de las calles de Praga'. En Alemania se refiere el caso de la 'Dama blanca', la condesa Agnes von Orlamünde. Al enviudar, en 1293, planeó casarse con Alberto de Nüremberg, heredero de la casa real Hohenzollern. Para llevar a cabo sus planes, asesinó a sus dos hijos. Después de morir perseguida por la culpa de su acción, su espíritu ronda los castillos de los Hohenzollern, vestida siempre de blanco y lamentando su crimen.
La otra versión más conocida de la leyenda es la 'Dama llorona de Cheltenham', uno de los casos de apariciones fantasmales mejor documentados en el Reino Unido. Entre 1882 y 1889 unas diez personas la vieron caminar y veinte más la oyeron gemir en una casa conocida como Santa Anna, en Cheltenham. Sus apariciones eran diferentes a las de otros fantasmas: surgía de día, a plena luz del sol, y podía permanecer en el jardín de la casa hasta media hora. Por otra parte, no seleccionaba a las personas ante quienes aparecía, se manifestaba por igual a los sirvientes de la casa, los vecinos o las visitas.



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03 - La chica de la autopista

El relato se ubica, por lo general, en las carreteras de Estados Unidos, y aunque suele adaptarse a diferentes países, el esquema narrativo es más o menos el mismo.
Una noche, después de salir de trabajar, un muchacho subió a su auto y tomó un atajo mal pavimentado y oscuro para llegar rápido a casa. A la mitad de su recorrido alcanzó a ver a una joven a la orilla de la carretera haciendo dedo. El conductor se detuvo junto a ella y la invitó a subir a su vehículo. En silencio la llevó al pueblo cercano que ella le indicó y la dejó a la puerta de su casa. La vio entrar y se alejó de allí, kilómetros más adelante descubrió que la chica había olvidado su suéter.
Al otro día se dirigió al mismo domicilio de la noche anterior y llamó a la puerta. Después de un rato lo atendió una mujer de edad avanzada. Cuando la señora le preguntó qué asunto lo llevaba allí, el conductor le dijo que venía a devolver el suéter de la chica que vivía en la casa. La mujer rompió en llanto al decirle que eso era imposible, ya que la chica había muerto hacía cuarenta años. Al comentar su experiencia con algunos amigos, el conductor se enteró de que aquella joven había fallecido en un accidente de automóvil, y desde su muerte se aparecía todas las noches y abordaba los vehículos de desconocidos.



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PASEO CON LA MUERTE. La leyenda de la mujer que hace dedo en la carretera es tan popular que cada país cuenta con la propia, aunque con variaciones relacionadas con el folclor de cada nación. En Chile, hay varias versiones de este mismo relato.


04 - Los niños verdes de Inglaterra

En la Edad Media circulaban muchas historias extrañas e inverosímiles. Una de las más curiosas es la de los niños verdes de Woolpit, una aldea que se ubica en el condado de Suffolk. A principios del siglo XIII un grupo de campesinos encontró a dos niños cuya piel era verde y los condujo a la presencia de sir Richard de Calne. el señor feudal. En un inicio los pequeños se negaban a comer y lloraban sin control, pero cambiaron de actitud al ver un montón de habas verdes recién cortadas que devoraron con notable apetito. El varón murió a los pocos meses, mientras la niña se desarrollo con normalidad y poco a poco fue perdiendo el color verde.
Familiarizada con el lenguaje de los habitantes, la niña les explicó que ella y su hermano procedían de una tierra muy lejana, donde el sol no alcanzaba a brillar y todos los pobladores eran verdes. Una tarde ella y su hermano, que cuidaban un rebaño, llegaron a una caverna y escucharon repicar campanas. Atraídos por el sonido se adentraron en la cueva hasta llegar al otr extremo: el campo verde iluminado por la luz del sol. Deslumhrados, ambos cayeron desmayados sobre la hierba hasta que los aldeanos los encontrare Los especialistas en la génesis de los mitos afirman que en la base de este relato ficticio se encuentra la tradicional creencia en los duendes, y los mitos en torno a las cavernas como medios de acceso a mundos mágicos y diferentes del real.
05 - El Jinete sin Cabeza


05 - El Jinete sin Cabeza

En su libro Cuentos de la Alhambra el escritor estadounidense Washington Irving (1783-1859) incluyó uno de sus relatos más famosos: La leyenda de Sleepy Hollow, también conocido como 'La Leyenda del Jinete sin Cabeza'. De acuerdo con la historia, en 1776 uno de los cientos de mercenarios alemanes que apoyaban a los soldados británicos durante la guerra de independencia, murió como consecuencia de un disparo de cañón que le desprendió la cabeza. Tiempo después el espíritu del jinete volvió al lugar cabalgando a lomos de su caballo para cobrar venganza y, a la vez, buscar la cabeza que perdió en el campo de batalla. En el relato de Irving conocemos al profesor Ichabod Crane, que corteja a la rica y hermosa Katrina van Tassel, habitante de Sleepy Hollow, y se disputa su amor con Abraham van Brunt, el rufián del pueblo. Supersticioso y excéntrico, Ichabod Crane será perseguido por el Jinete sin Cabeza. Al final de la historia Crane desaparece del pueblo, quizás secuestrado por él. Un aspecto interesante de esta leyenda es que en el folclor de diversos países se ofrece siempre el relato de un jinete sin cabeza, con sus propios detalles y variantes.



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A LA CABEZA POPULAR. Desde que el 'Jinete sin Cabeza' fue introducido en la cultura popular, se convirtió en un icono del terror, con apariciones en películas, programas de televisión, comics y videojuegos.

06 - Un tambor poseído

En la Inglaterra del siglo XVII se popularizó la historia de un tambor poseído por un espíritu maligno. Todo comenzó en Tidworth, Hampshire. Reino Unido, en marzo de 1661. John Mompesson, magistrado de la región sur de esa población, dispuso que fuera arrestado un músico vagabundo llamado William Drury, y se le requisara su instrumento, un tambor militar, como castigo a su presunto delito de falsificación de documentos. Por falta de pruebas suficientes Drury fue liberado a las pocas horas, pero no le devolvieron el tambor, para conservarlo en prenda mientras se aclaraban las cosas. Poco después Drury desapareció sin dejar huella.
Desde la primera noche comenzaron a ocurrir fenómenos muy extraños relacionados con el tambor, que se mantenía en casa del magistrado, los cuales se acentuaron en las semanas siguientes. El instrumento hacía sonar los ritmos y melodías de varias canciones populares de la época. Los niños acostados en la cama se elevaban por los aires, una Biblia quedó reducida a cenizas, extrañas luces brillaban alrededor de la casa y se percibía un olor muy desagradable que recordaba al azufre. Una mañana, uno de los caballos de la casa amaneció muerto con una de sus patas traseras dentro del hocico.
Transcurridos dos años de los hechos, William Drury fue arrestado en Gloucester por robo y el juez lo interrogó sobre lo que estaba pasando con su tambor. El músico reconoció que, a la distancia, estaba molestando al juez como castigo por haberle quitado su instrumento. Drury fue juzgado po brujería y deportado a una colonia penal.



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07 - El video maldito

Entre las leyendas urbanas con un giro sobrenatural la más conocida se refiere a un videocasete maldito. De acuerdo con una de sus versiones, dos chicas fueron a un videoclub para arrendar una película. Como no se decidían por ninguno de los títulos, pidieron ayuda a la dependiente del negocio, quien fue en busca de una sugerencia a la trastienda. Mientras tanto, una de las chicas vio un videocasete sin caja en el mostrador y la empleada les comentó que era un video casero de su propiedad. Antes de salir de la tienda, sin que la dependiente se diera cuenta, las dientas se llevaron el video.
De vuelta en su casa, donde las esperaban otras amigas, les contaron la travesura que habían cometido y, riendo, se dispusieron a ver la película. En cuanto introdujeron la cinta en el reproductor hubo un corte de corriente eléctrica; sin embargo, el televisor permaneció encendido. En la pantalla alcanzó a verse una mujer negra en una hoguera ardiente donde la estaban quemando por brujería. Ésta pronunció una maldición: todas las personas que hubieran visto la escena morirían en el lapso de dos días. De inmediato el reproductor comenzó a hacer ruidos extraños y se apagó. En un lapso de 48 horas todas las chicas reunidas esa tarde murieron en circunstancias trágicas: ahogadas en la piscina del colegio, atropelladas o en un accidente en la pista de patinaje.
Esta tradición oral de los ochenta cobró forma en la novela Ruñe (1990) de Christopher Fowler, pero alcanzó su mayor difusión gracias a dos películas japonesas (la famosa serie El anillo, concebida por Sadako Yamamura) que luego fueron recreadas en dos exitosas cintas estadounidenses.




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08 - San Jorge y el dragón

Jorge de Capadocia fue un soldado romano que en el S. IV se convirtió al cristianismo. Llegó a ser un santo muy venerado en la Edad Media y hasta la fecha es popular dentro del cristianismo. Cuentan que en la ciudad de Silca, en la provincia de Libia, había un lago donde vivía un dragón tan peligroso que los habitantes de la zona no podían acercarse. La bestia despedía un olor repugnante que llenaba las calles del pueblo. Para mantenerla en calma le ofrecían todos los días dos ovejas para que comiera. Cuando el alimento le faltaba, el dragón salía de las aguas, se dirigía a la ciudad y devoraba a muchas personas.
Cuando el ganado disminuyó, lub habitantes acordaron entregarle diariamente el cuerpo de una oveja y el de un poblador elegido al azar. Cuando llegó el turno de la hija del rey, apareció Jorge de Capadocia montado en su caballo. Al conocer la desgracia de la joven decidió ayudarla. Se encomendó a Dios y se dirigió al lago, donde hirió al dragón con su lanza. Luego lo amarró con su cinturón y lo arrastró hasta las puertas de la ciudad. Jorge les ofreció acabar con la bestia si se convertían al cristianismo. Los pobladores aceptaron y después del bautismo general Jorge mató al dragón con su espada.

09 - El poder de Claudia Quinta

Cuentan que cuando el pueblo romano se hallaba devastado a consecuencia de la guerra contra los cartaginenses bajo el mando de Aníbal, los jerarcas aconsejados por la lectura de los proféticos libros sibilinos -a los que se recurría en circunstancias de grave aflicción para el Estado- decidieron llevar a Roma una imagen de piedra de la diosa Cibeles que se hallaba en Turquía.
El viaje se realizó en barco, y al regreso con la figura, al llegar a Ostia, el puerto de la antigua Roma, la nave quedó atascada en un profundo depósito de barro, por lo que la situación se interpretaba como un terrible presagio para el imperio.
Entre las personas congregadas allí se hallaba Claudia Quinta, una de las sacerdotisas que, se rumoreaba, había roto su voto de castidad y por
ese hecho podría recibir un grave castigo: que la enterraran viva. Para probar su inocencia, se mojó (as manos con un poco del agua del río y, con una rodilla en la tierra, oró solicitando la clemencia de Cibeles. Cuando recobró la posición erguida, tocó el barco con su mano y éste salió del barro. Asombrados por ese hecho inesperado, los asistentes aceptaron que ella jamás había roto sus votos. Entre todos los honores ella y la imagen de Cibeles fueron recibidas en Roma. Con el surgimiento del cristianismo esta clase de historias daría origen a las leyendas de los santos católicos.




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MATRONA ROMANA. Las leyendas en torno a Claudia A Quinta fueron tan difundidas ^ que se convirtió en la virgen más 'solicitada' durante la Segunda Guerra Púnica.

Historias del Cementerio General

"Las leyendas urbanas provienen de los miedos de la gente, de las cosas a las cuales tememos, y es difícil comprobar si son verdaderas o falsas. Se transmiten de boca en boca
y hoy en día por Internet", sostuvo el pasado mes de mayo el Doctor en Lingüística Aplicada de la Universidad de California Gregory Orr, quien visitó Santiago en el marco de de la presentación de Legends and Modern Myths in American Popular Culture. En nuestro folclor
popular existen innumerables leyendas urbanas las que cruzan de punta a cabo cada rincón de nuestro país. Dentro del imaginario colectivo, el Cementerio General de Santiago es cuna y guardián de varios relatos populares. Esta Necrópolis (fundada el 9 de diciembre de 1821) -imperdible museo al aire libre que contiene la historia de Chile en sus 86 hectáreas- concentra algunos de los más difundidos y recordados relatos de este tipo.


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10 - El taxista

Una de las leyendas que ronda en el Cementerio General es conocida como 'El Taxista'. Cuenta la historia que una fría noche de invierno, una hermosa mujer detuvo un taxi en la calle Recoleta, para que la llevara frente al Instituto Médico Legal, situado en Av. La Paz. Como hacía frío y la mujer llevaba un elegante vestido de verano, el conductor le cedió galantemente su chaqueta y ella, agradecida, le pidió que fuera a buscarla a su casa, ubicada en Los Naranjos 1245. A la mañana siguiente el taxista comenzó a buscar la dirección pero nadie supo decirle dónde quedaba, hasta que un vecino le señaló que, al interior del Cementerio General, existía una calle llamada Los Naranjos. Al dar con la numeración el taxista, anonadado, encontró su chaqueta sobre la tumba 1245, y como antiguamente era usual poner fotos de los difuntos, en ella reconoció a la bella joven a quien le había prestado gentilmente su chaqueta.

11 - El rondín

Durante el S.XIX era habitual que los vigilantes del cementerio hicieran sus rondas ataviados con una costosa manta de castilla. Una noche, mientras deambulaban por al sector de los pabellones del patio 34 -donde se ocultaban delincuentes y se decía que se realizaban actos de brujería-, uno de los guardias sintió que alguien o 'algo' le tomaba la punta de la manta -lo que al final de cuentas fue un alambre que se enredó en sus ropas. Muerto de miedo se dio vuelta y disparó al desconocido, destrozándole la cara a su compañero que se encontraba detrás de él. Desde ese entonces hay testimonios que aseguran haber visto al vigilante espectral, muerto en tan macabra circunstancia, con su arma y capa negra, observando a la gente que pasa por ahí.

12 - La Carmencita

En la calle Limay del Cementerio General está la popular Carmencita, una niña de 9 años quien, según cuenta la leyenda, murió al ser violada y asesinada el 18 de noviembre de 1949, y a quienes los visitantes han conferido carácter de 'animita': la visitan constantemente pidiéndole favores y dejándole todo tipo de ofrendas.
Pero la verdadera historia tras este relato es la de Margarita del Carmen Cañas Cañas, una mujer que llegó a Santiago en busca de una mejor vida, y al no encontrar buenas expectativas laborales, se dedicó un tiempo a la prostitución. Mientras ejercía su oficio conoció a Julio Marín Alemany, un adinerado y comprometido hombre que se enamoró de ella y la sacó de ese ambiente. Con el paso de los años, esta historia de amor se llevó en paralelo al matrimonio de Marín, hasta que el 18 de noviembre de 1949, Margarita falleció en una clínica ubicada en la calle San Francisco, producto de un shock anestésico.
Uno de los último deseos de Julio Marín Alemany fue que, el día de su propio funeral, el cortejo no lo llevara directamente a su mausoleo -el que por ser un hombre acaudalado, estaba cerca de la entrada principal del camposanto-, y se diera una larga vuelta dentro de la necrópolis, y pasara frente a la tumba de Margarita, para que su amada lo viera pasar frente a ella por última vez.



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13 - La Llorona

Como ya es sabido, esta es una de las leyendas urbanas más conocidas, transmitidas y adaptadas del mundo. Las versiones sobre esta mujer son tantas, como ciudades hay en el mundo, puesto que se dice que cada localidad tiene su llorona. En nuestros país se han registrado visiones de este espectro desde Atacama hasta Chiloé, y es parte del imaginario colectivo del pueblo chileno y mucho más famosa que la 'La Calchona' y 'La Condena'.
En Santiago reza la leyenda, que en las noches de invierno y Navidad, una mujer ronda al interior del Cementerio General, en el sector conocido como El Partenón, llamando desgarradoramente a los hijos que ha perdido. Según investigaciones realizadas tras la pista de 'La Llorona', se ha concluido que la historia de esta mujer tiene relación con un accidente sufrido por una madre y dos hijos, quienes fueron atropellados en algún sector de la capital. Ella, a causa de un estado de coma profundo, no se enteró que sus hijos habían fallecido, hasta que milagrosamente salió del coma: al preguntar por sus retoños, sus familiares no encontraron la forma de contarle el trágico final de los niños.
Al poco tiempo, esta mujer se enteró de la verdad, y sin tener conocimiento del lugar exacto donde descansaban sus hijos, recorrió día y noche las dependencias del Cementerio General buscando la tumba de los niños. Finalmente, consumida por la tristeza, esta desconsolada madre se quitó la vida cerca del Partenón, y noche a noche vaga llorando a sus hijos, llanto que sólo los hombres pueden escuchar.



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BONUS TRACK:

16 - Los ladrones de órganos


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Los traficantes son capaces de cualquier cosa, incluso de robar los órganos vitales de una persona para venderlos en el mercado negro. Pero, ¿de verdad existen los ladrones de órganos?

Seguro que usted ha escuchado esta historia en más de una ocasión. La protagonizó un joven que se encontraba con sus amigos de vacaciones en una conocida localidad turística del Levante español. Como todas las noches, el muchacho acudió con sus amigos a una discoteca. Pasarlo bien, beber unas copas y, a ser posible, ligar con una chica, eran sus objetivos. Efectivamente lo consiguió. Incluso la joven a la que había logrado conquistar, una bella extranjera norteamericana con rasgos indios, le habría sugerido ira una playa perdida, para dar rienda suelta a sus deseos carnales sin que fueran observados. Hasta ahí, todo fue relativamente normal.
Luego, las cosas se torcieron. Mientras se entregaban el uno al otro en una velada de desenfranado sexo, el joven español empezó a sentir un extraño sopor. No recordaba nada más. Cuando se despertó ya estaba amaneciendo sobre la costa. Además no se encontraba exactamente en el mismo lugar sino a unas decenas de metros de donde se entregaba en alma y cuerpo a su ligue. Lo primero que pensó es que, como consecuencia de las copas de más que había tomado, se había desmayado. 0 incluso que no era capaz de recordar todo lo que había vivido debido a su estado etílico. Sin embargo, mientras lo que creía era una resaca, descubrió una pequeña cicatriz en su espalda. El corte estaba fresco, recién hecho. Acudió a urgencias. Allí le dijeron que le faltaba un riñon...

La historia, narrada de esta forma -o muy similar-, circuló por todo el país en las décadas de los ochenta y especialmente en los noventa del siglo XX. Al parecer, lo que había ocurrido es que la joven formaba parte de una red de tráfico de órganos que empleaba la técnica de ligar para, tras conquistarlo, suministrarle un anestésico. Cuando lograba su objetivo, los compinches procedían a la operación de extracción del riñon y lo volvían a dejar en donde había quedado dormido. Su órgano, entonces, pasaba al mercado negro.

Casi todo el mundo ha escuchado alguna vez un relato de estas características. Pocos ponen en duda su contenido. Quién más, quién menos, ha oído algo sobre el tráfico de órganos. Sin embargo, muy pocos saben que, en realidad, no hay ninguna prueba real de que existan redes que operen de esta forma.
Versiones para todos los gustos

Como en todas las leyendas urbanas, en cada país existe una versión distinta del relato. Cambian los protagonistas, el lugar,los métodos... pero no el fondo. Rastreando en el pasado, el origen de la historia parece estaren EEUU. Allí se publicó por primera vez hace aproximadamente veinte años. El relato era tan falso como relevancia tuvo. Posteriormente, la leyenda se adaptó a cada país. Según ese testimonio original, los hechos sucedieron durante una fiesta celebrada en Texas, donde dos jóvenes se conocieron, se gustaron, se escondieron para hacer el amor... Él no recuerda más. Cuando se despertó estaba en una casa desconocida y desnudo dentro de una bañera cubierta de hielo. Y en su pecho, con pintalabios, encontró una nota que decía: "Llame al 911, usted morirá".
La operadora del 911 -el número telefónico de emergencias en Estados Unidos- le dijo que saliera de la bañera. Al parecer existían otros casos similares y sabía cómo actuar. Luego, la telefonista le pidió que mirara su espalda en un espejo por si encontraba algo extraño. Efectivamente, asiera: a la altura de cada riñon tenía una cicatriz de unos 20 cm. Acto seguido, una ambulancia fue enviada a donde se encontraba. Gracias a la rápida actuación pudieron salvarle la vida: al joven le habían robado los dos ríñones para ser comercializados en el mercado negro. Sólo uno artificial le salvó...

El origen: ¿una película?
Tampoco aquella historia resultó real. Nunca fue confirmada. Al parecer, la primera referencia conocida a algo similar se encuentra en una película del año 1978 dirigida por Michael Crichton. En dicho film un equipo de médicos robaba los órganos de pacientes que estaban en coma. Precisamente así se titulaba la película: Coma. Desde entonces, estas historias se han transformado, convirtiéndose en parte del folclore popular. Los únicos casos conocidos de tráfico de órganos se enmarcan dentro de las redes legales y sanitarias, pero resulta imposible extraerlos sin unos mecanismos de control, apoyo médico y tecnológico de última generación.


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En México, a mediados de los noventa, la historia del robo de órganos circuló a gran velocidad cuando comenzaron a producirse las desapariciones de mujeres en Ciudad Juárez -ver ENIGMAS núm. 138-.
Con el tiempo se sabe perfectamente que el tráfico de órganos no tiene nada que ver estos hechos, pero las noticias al respecto contribuyeron a que la leyenda se extendiera aún más, hasta el punto de que la Comisión Nacional de Trasplantes tuvo que emitir una nota para rebajar la tensión explicando que estos relatos no tienen base científica. No sirvió de nada. La leyenda siguió creciendo... Incluso en 1993 los diputados de la Unión Europea emitieron una directiva en la que se condenaba los robos de órganos mediante estos procesos. Y es que también la clase política fue víctima de esta leyenda sin fundamento. Aún hoy no es difícil que en una reunión social alguien comente que ha oído esa historia de modo que, ya sin remedio, el mito sigue extendiéndose... Pero sólo es eso: un mito sin fundamento. Y si se lo cuentan como advertencia alguna vez, no haga caso. Ni siquiera aunque quien lo haga diga conocer a la víctima del secuestro de la banda de ladrones de órganos, o sea un amigo de su entera confianza... Y es que los amigos de los amigos son la autopista hacia el éxito de cualquier leyenda urbana.

Científicamente imposible

Basta pensar dos veces para darnos cuenta de que los relatos sobre el tráfico de órganos no son verídicos. La extracción y donación es un proceso tan complejo que escaparía a las posibilidades de una banda de traficantes. En principio, donante y receptor deben efectuar unos análisis para averiguar si entre ellos existe histocompa-tibilidad, algo que implica la imposiblidad de elegir aleatoriamente a alguien para extraerle un órgano. Operación que, además, puede durar más de ocho horas y requiere la colaboración de un extenso equipo de médicos. Además, la conservación del riñon exige un instrumental del que sólo disponen algunos hospitales, y unas sustancias químinas de acceso restringido. Todas estas condiciones hacen imposible el tráfico de órganos, y lo más importante: debiendo participar en ellos cientos de personas, al menos en alguna parte del mundo alguien habría sido detenido alguna vez. Y. hasta ahora, no ha ocurrido...
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La Llorona 03/29/2016 12:34

Es indudable que las leyendas cambian con el tiempo y el lugar, como bien mencionas por ejemplo con la "leyenda de la llorona" es sorprendente las similitudes con la "Dama de Chateloir"., aunque en nuestro caso siempre adornamos las leyendas con más detalles ;)