Los magos de la guerra, hitler y su astrologa

Publicado en por soviet

Al mismo tiempo que se desarrollaba en los campos de batalla uno de los conflictos bélicos más terribles de la historia, lejos de las trincheras los contendientes libraban una lucha paralela que sentaba sus bases en la propaganda negra, las operaciones de inteligencia e incluso el ocultismo y la astrología. Tanto los nazis como los británicos recurrieron a la ayuda de los llamados “magos” de la guerra para neutralizar al enemigo.


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Desde que finalizó la Segunda Guerra Mundial hace más de 60 años, no se han dedicado grandes esfuerzos a intentar desvelar qué hubo detrás de la misma y cómo los contendientes, en uno y otro bando, recurrieron a las artes más oscuras para inclinar la balanza a su favor.
hablábamos del misterioso vuelo que el viceführer alemán Rudolf Hess había realizado a Inglaterra en plena guerra y de cómo detrás de aquella trama se hallaban los servicios de Inteligencia británicos, que recurrieron a la personalidad ocultista del nazi para engañarle. Un episodio lleno de misterio que sin embargo no fue el único que rodeó a los caudillos “iluminados” del Tercer Reich.
Tanto Hess como Heinrich Himmler y otros miembros de las altas esferas nazis habían pertenecido a sociedades secretas como la Orden de Thule y se guiaron por las predicciones y vaticinios de magos, astrólogos y visionarios, como Karl Maria Wiligut, el “Rasputín nazi”, que influyó notablemente en Himmler. Lo mismo le sucedería a Adolf Hitler, quien se rodeó de un ambicioso grupo de magos y astrólogos para librar su propia batalla acorde a su personalidad wagneriana y mesiánica. No fue el único. También los ingleses, como veremos, recurrieron a este tipo de individuos como apoyo en su lucha particular contra el totalitarismo.



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La astrología, el arma secreta del Führer
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En el siglo XIX la astrología no gozaba de una gran popularidad en Alemania, algo que cambiaría con el enorme éxito adquirido por la Teosofía y la implantación de las ideas de la ocultista rusa H. P. Blavatsky en toda Europa. En 1905 fue publicado el primer manual de astrología en el país y el primer periódico sería editado en 1909, bajo el nombre de Zodiakus. Además, se creó en la ciudad de Leipzig la primera sociedad astrológica, la Vollrath, mientras alcanzaban un gran éxito publicaciones como el Astrologische Rundschau, divulgación que se vería frenada por el estallido de la Primera Guerra Mundial, cuya popularidad renacería de forma asombrosa en el período de Entreguerras. Fueron años de exitosas y abundantes publicaciones astrológicas, efemérides, manuales… e incluso se crearon organismos dedicados a su estudio.

Así que no es de extrañar que el futuro dictador alemán, claramente imbuido del esoterismo y ocultismo reinantes, se rodease de algunos de los mejores astrólogos de la época, quienes le trazaron horóscopos y vaticinaron incluso el ascenso al poder del Partido Nazi. Corría el año 1923 cuando una astróloga de nombre Elizabeth Ebertin publicó un horóscopo del futuro Canciller alemán en que supuestamente predecía el fallido Putsch de Munich, que tendría lugar poco después, y su vertiginoso ascenso en el Gobierno germano.


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La astróloga contaba únicamente con la fecha de nacimiento del dictador –20 de abril de 1889–, pero ignoraba la hora del mismo. El horóscopo de Ebertin decía así: “Un hombre de acción nacido –ese día– con el Sol a 29 grados de Aries (…) puede exponerse a un peligro personal a causa de una acción excesivamente imprudente (…) Las constelaciones indican que este hombre debe ser tomado muy en serio (…)”.

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