Que es el bajo astral?

Publicado en por soviet

"El plano astral es un universo paralelo, un plano de manifestación en el que penetramos todas las noches al conciliar el sueño. Durante esas horas, el cuerpo físico queda en un estado latente, recomponiéndose fisiológicamente, mientras la psiquis se desdobla “ingresando” en este universo, desconocido para muchos seres humanos. Lo hace a través de un organismo similar en sus características al cuerpo físico, que se ha dado en llamar “cuerpo astral”. El plano astral es un mundo singular, regido por algunas leyes similares a las leyes físicas y otras muy diferentes. Los cuerpos y objetos tridimensionales tienen su correspondencia en este plano, en el que sin embargo no existe la gravitación (característica del mundo físico terrestre); también es diferente la cohesión molecular de los cuerpos, de tal manera que los sólidos pueden ser penetrados, etc."

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En el plano astral existen muchas dimensiones de vida y pensamiento. El bajo astral o la energía entre nosotros y los mundos más celestiales, está lleno con formas de pensamientos negativos que pueden ser descritas como demonios o el infierno. Esta dimensión de energía fue y sigue siendo creada por los procesos humanos de pensamiento y emociones negativas. El bajo astral es como un recipiente para estas energías y siempre estamos sujetos a ellas. Una de las leyes universales dice que los iguales se atraen. Cuando estamos en nuestro más bajo nivel emocional y mental, es cuando más propensos estamos a contagiarnos de estas energías de tristeza, dolor y rabia. Es entonces cuando recibimos un bombardeo de estos sentimientos no deseados y nos aborrecemos a nosotros mismos. El bajo astral existe para dar cabida a esas energías, ya que fueron creadas por personas a quienes todavía pertenecen, lo deseen o no. Nosotros, al ser creadores de nuestras propias realidades, tenemos la oportunidad de dirigirnos a nuestras creaciones para transmutarlas y también para recrearlas nuevamente. No hay nada en el cielo y la tierra que sea intrínsecamente malo; son solo nuestras percepciones las que hacen que las circunstancias, los eventos y la gente nos parezcan malos.

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Los practicantes de la magia negra utilizan el llamado “bajo astral” para dominar y hacer daño... Pero también sucede que muchas veces, somos nosotros mismos quienes llamamos o atraemos, aunque sea sin darnos cuenta, a los seres oscuros del bajo astral. Les permitimos acercarse a nuestro plano material, contactar con nuestro mundo, a través de nuestros pensamientos de odio, envidia, venganza o malestar, y que dirigimos hacia quien creemos que nos ha lastimado, o sentimos que nos molesta... Cuando hablamos de ‘bajos astrales’ o ‘seres negros’, estamos haciendo referencia a entidades espirituales de muy baja vibración energética que, debido a diversos motivos y a pesar de estar ya desencarnados, “conviven” a nuestro lado sin nosotros notarlo, precisamente porque hay pocos seres humanos que tengan la capacidad de verlos y percibirlos. Y en no pocas ocasiones, uno de estos ‘bajos astrales’ se ‘enquista’ a la espalda de una persona y comienza a tratar de perjudicarla a través de sus vicios y debilidades, ya sean éstas de índole adictivo (drogas, alcohol, tabaco, sexo) o afectivas (celos, envidia, desconfianza)… A esta acción del ‘bajo astral’ se la llama también ‘contagio’ y es una de las formas conocidas de posesión. Por tanto, quien tiene alguna de estas debilidades o vicios, el ‘bajo astral’ se las aumenta hasta límites elevados, hasta el punto en que a esas personas contagiadas les comienza a resultar imposible la convivencia con su entorno, ya sea laboral o familiar. Pero también puede ocurrir que ese ‘contagio’ ocurra en personas que estén libres de las antes citadas debilidades. En estos casos, y a causa de las malas energías que emiten dichas entidades, una situación de vida que hasta ese momento era normal, comienza a tener inconvenientes y complicaciones que la persona afectada no sabe con certeza de dónde provienen. 

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Lo que es importante saber es que el astral es un espacio en el que no es saludable permanecer, aún cuando veamos imágenes bellas y nos sintamos a gusto, es altamente nocivo realizar viajes astrales en estos momentos, pues todo ese plano esta muy cargado de negatividad y siempre volveremos del viaje cargados de basura astral en nuestro campo personal. Las personas que tienen capacidad mediúmica deben cuidarse especialmente. Para meditar y conectarse con los maestros, no es necesario en absoluto entrar en este nivel de frecuencias. Lo ideal es evitarlo, y conectarse directamente con las frecuencias más elevadas donde están los seres de luz.
Es por eso que resulta tan peligroso acudir a pedir ayuda a las personas que trabajan en estos planos más bajos, como aquellos que dependen de espíritus mundanos para ofrecer un servicio, pues la limpieza puede no quedar completa, provocar sufrimientos mayores o reemplazar a nuestros molestos residentes con otras entidades más perjudiciales. Por todo esto, cuando realizamos la limpieza energética, no nos preocupamos en absoluto de quien hizo el "daño", ni buscamos venganza. No nos rebajamos al mismo nivel de los bajos astrales que hay que despejar. Nos situamos en una frecuencia más elevada, y llevamos a la persona a experimentar esa conexión reparadora. Desde allí, realizamos la limpieza con la asistencia de los más altos Maestros de la Luz, que nos asisten en esta experiencia enviándonos la energía positiva del universo.

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Ya hay suficiente desarmonía en el mundo actual, como para seguir sosteniendo la vigencia de las fuerzas involutivas. Esas energías y entidades están en etapas inferiores de su camino hacia la Luz, pero no actúan solas, necesitan de nuestra “aprobación” (aceptación, incluso inconsciente) para manifestarse y actuar perturbando nuestra vida. El hombre es el fabricante de sus fantasmas y perseguidores. No existen los monstruos si uno no los crea. Quien se encamina por el sendero del servicio y el amor a sus semejantes, jamás será víctima del bajo astral. Y cuando llegue su momento de desencarnar, pasará de largo esa franja de baja vibración sin sufrirla, para recalar más “arriba”, más cerca de Dios y de sus maravillas en el último cielo.

 

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