HIMMLER, Y La Orden Negra...
Conocer las irracionales creencias del Himmler, el jefe de las SS de los nazis, son fundamentales a la hora de reconstruir el movimiento que llevó al mundo a su perdición. ENIGMAS ofrece un anticipo en exclusiva del libro Las reliquias de Hitler -Ed. Espejo de Tinta-, en donde se expone con todo lujo de detalles en qué delirantes argumentos místicos se fundamentaban quienes cometieron las atrocidades más grandes de la historia.
Himmler
La Orden Negra
Así "pensaba" la Orden
El

Toda la antología del nazismos fundamenta en leyendas de corte artúrico y germánico, que acabaron siendo la excusa para d exterminio de los judíos, considerados nía raza inferior al igual que todos agüelos que no fueran de ascendencia aria.
El escuadrón de los tibetanos
Los pueblos del Tibet siempre estuvieron en el punto de mira de los miembros SS que buscaban la génesis de la raza aria. Esto explicaría la presencia en Berín para sorpresa de los aliados de un escuadrón formado sólo por Bátanos, o la frecuencia con la que ni msterioso asiático, cómodo como "el hombre de los guantes verdes", parecía visitar al Führer. Hay incluso quíen ha propuesto que la corriente de culto tibetano de los "gorros negros" o Bon, una suerte de hechicería anterior al búfano que tenia a la esvástica como uno de sus símbolos, fue profesada por Hitler y Haushofer, explicándo la elección que hicieron de dicho símbolo como emblema del nazismo.
Himmler vino al mundo el 7 de octubre de 1900 en un confortable apartamento de Munich, en el seno de una familia profundamente católica.Tras la guerra, hacia 1992, este joven introvertido se convirtió en ingeniero agrónomo en la Technische Hochschule, en donde abrazó ideas ultranacionalistas y antisemitas que le llevaron directamente a los movimientos que se oponían a la degradante política de la República de Weimar. Los educados modales de Himmler no impidieron que en septiembre de 1923 se integrara en una unidad del ejército, conocida como Compañía Werner. Se sumó a los hombres de Hitler en el fallido golpe de Estado y formó parte de la tropa encabezada por Rohm que se dirigió al Ministerio de la Guerra. Himmler portaba la bandera...
Es bastante probable que a través de la Sociedad Thule y de su vínculo con Rohm, Himmler llegase al Partido Nazi, donde rápidamente haría
Wiligut, el Rasputín de Himmler
Aunque no lo habíamos mencionado hasta el momento, Himmler estaba fascinado y obsesionado con las leyendas y las sagas de caballeros heroicos -ya fueran artúricos, templarios o teutones- lo que, unido a sus inquietudes ocultistas, le llevó a revestir a sus SS de una parafemalia repleta de símbolos y barrocas ceremonias.
Uno de los más claros exponentes de esa forma de pensamiento ocultista lo representó la adquisición del castillo de Wewlsburg. Himmler consideró que era el lugar más adecuado para acoger los mayores secretos de la SS. Su forma triangular, la ubicación geográfica en Westfalia y los consejos de los sabios geomantes avalaron la adquisición de la fortaleza bajo el argumento de ser destinada, una vez rehabilitada, a escuela de mandos de las SS.
Uno de los personajes que más influyó en esta lectura hermética de la fortaleza fue, sin duda, Kart María Wiligut, su Rasputín particular, un curioso personaje que nació en el seno de una familia vienesa de tradición militar el 10 de diciembre de 1886, y que ingresó a los catorce años en la Escuela Imperial de Cadetes de Viena. Su presencia en diferentes frentes bélicos le hizo ascender a capitán en 1903, a mayor en 1912, y a teniente-coronel y otros grados superiores poco después, hasta que en enero de 1919 se retiró tras cuarenta largos años de servicio. Durante algún tiempo, hasta 1909, Wiligut respondería al nombre simbólico de Lobesam, ya que era miembro de una anodina orden de inspiración masónica conocida como Schilarraffía. Lo más interesante de su biografía es que se presentaba como el último descendiente de los uiligotís, una estirpe de guerreros ancestrales prehistóricos cuya historia, hazañas y legado eran conocidos por nuestro personaje gracias a la clarividente memoria ancestral que afirmaba tener.
El último de los uiligotís se consideraba objeto de una conspiración que pretendía destruir definitivamente su legado; finalmente acabó en un internamiento psiquiátrico en el sanatorio de Salzburgo. Después abandonó Austria y buscó una atmósfera mejor en Berlín en 1932. Esta elección permitió que un viejo amigo, a la sazón oficial de las SS Richard Anders, le pusiera en contacto con Heinrich Himmler. El líder SS quedó impresionado por aquella memoria ancestral que aseguraba pos-seer nuestro personaje. Decidió que no era buena idea desaprovechar la oportunidad de estar cara a cara con el más remoto pasado germano. Como apunta el estudioso Goodrik-Clarke, "en septiembre de 1933 Wiligut se unió a la SS con el seudónimo de Kan1 Mana Weisthor, y ocupó el cargo de director de un Departamento de Prehistoria e Historia Arcaica, dentro de la Secretan'a de Raza y Poblamiento de la SS con base en Munich". Su misión era entregar informes por escrito de sus visiones para que fuesen investigadas, estar plenamente disponible para conversar con Himmler y poco más. La amistad entre ambos fue fructífera, hasta el punto de que el jefe de las escuadras promociona-n'a al místico al grado de coronel para equiparar su rango al que ostentaba en el ejército austríaco. Su influencia se dejó sentir bastante en la simbología de las SS.
Sin ir más lejos, en el buscador del Grial Otto Rahn, así como en el responsable de las investigaciones esotéricas dentro de la SS-Ahnenerbe, Friederich Hielscher. Por cuestiones de edad, el viejo mentor se jubiló, aunque siempre contó con la protección de Himmler y las Schuzstafel. Malamente sobreviviría a la guerra falleciendo el 3 de enero de 1946; su máximo y poderoso admirador lo había hecho en mayo de 1945, cuando se suicidó con cianuro al caer prisionero de los ingleses.

Himmler, rodeado de otros agentes de las SS vestidos con el clásico informe, recibe el saludo de un militar nazi
Ahnenerbe, el comité de los sabios
Dentro de los numerosos departamentos que integraban a las SS destaca uno de manera especial, a consecuencia de los contenidos ocultistas que tenían la misión de estudiar. Nos referimos a la "Sociedad para la Investigación y Enseñanza de La Herencia de los Ancestros", fundada el 1 de julio de 1935 por el propio Himmler, Walter Darré y el profesor holandés Hermann Wirth, quien ya a finales de los años veinte había creado su propia organización con objetivos similares a los que perseguiría la Ahnenerbe bajo patrocinio del Tercer Reich. Como reflejo de las tendencias ramificadoras que como un mal endémico infectaban a las SS, también este departamento contó a su vez con un ingente número de sub-departamentos que sumaban la nada despreciable cifra de 43 equipos dedicados a estudiar aspectos tan diversos como la música tradicional alemana, los vestigios arqueológicos, los emplazamientos religiosos, o ciencias ocultas como la astrología, asuntos relacionados con la botánica, la astronomía o la experimentación biológica. Es en este último terreno es donde la Ahnenerbe escribió su página más atroz, ya que bajo el paraguas de su
Con frecuencia, este departamento se encontraba en la obligación de investigar asuntos insustanciales o que terminaban siendo un fiasco. Precisamente, Karl Mana Wiligut abrió el camino a un singular personaje que terminaría por agotar la paciencia de los estudiosos al servicio de las SS. Se trataba de Günther Kirchhoff, miembro de la Sociedad List, interesado en la historia mitológica germánica y defensor de la existencia de líneas energéticas que recorrían el planeta. El caso es que éste se reveló como otro iniciado que, siguiendo los pasos de Wiligut, aseguraba tener revelaciones sobre sus ancestros prehistóricos, desvelando a través de voluminosos informes la existencia de complejos religiosos irministas que los miembros de la Ahnenerbe se veían obligados a investigar -sin resultado alguno- por insistencia de Himmler.
Friederich Hielscher, como director del departamento responsable de los

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